
Cultura como desarrollo
Antes de iniciar el Festival Fiestas de Octubre, Julio Solórzano Foppa explica la importancia de la actividad cultural en Guatemala. 
Julio Solórzano Foppa carga sobre sus hombros una tarea mayúscula. Aparte de plantear el tema de la cultura como un elemento político que genera pensamiento y sentido crítico, Solórzano debe corresponder a las críticas que ha recibido como el gestor principal del Festival Fiestas de Octubre (pronto a iniciarse este domingo 11 de octubre en su primera edición). “La cultura propicia el desarrollo”, parece ser la premisa con que este promotor cultural y líder de un equipo de más de 40 personas mantiene a flote el festival, que incluye 1,000 actividades gratuitas en todo el territorio nacional durante octubre.
¿Se puede hablar de una conciencia sobre la importancia política contenida en el tema de la cultura?
– Quiero creer que se trata de un tipo de conciencia muy relativa. Desde mi perspectiva, Guatemala maneja el tema cultural sin tratar de entender su verdadera dimensión, es decir, su potencial para el desarrollo económico, humano y social. La actividad cultural, en medio de un entramado social dividido y disperso que corresponde a las altas dosis de violencia de la historia reciente del país, sólo puede desempeñar la importante función de restañar, de aliviar el dolor en todo sentido moral. Estoy completamente convencido de que el arte y la cultura de Guatemala representarán un eje primordial para el desarrollo y futuro de la nación en todos sus aspectos. No obstante, deben ser planteados desde medidas adecuadas: políticas culturales, el apoyo de la comunidad internacional, las empresas... Todos los sectores beneficiados deben involucrarse y ser conscientes de ello.
¿Cuál es una política cultural adecuada para Guatemala?
– Primero, que se reconozca la diversidad y riqueza cultural con la que cuenta el territorio. Lo segundo corresponde a crear un esfuerzo por reconocer todo ese potencial en la cultura. Esto incluye el aspecto económico, la investigación, el levantamiento de datos, los recuentos de valores vivos e históricos. Mira, para que una política enfocada a la cultura esté bien estructurada debe contener datos reales. Te doy un ejemplo de lo que sería una política cultural apropiada: la educación. En las universidades del país no existe la dinámica para llegar a crear una estructura o una industria enfocada a la promoción de la cultura. Allí hay infinidad de oportunidades perdidas.
De qué manera se integra el Festival Fiestas de Octubre en este contexto.
– Como todo festival, hay virtudes y limitaciones. Pero el diseño de este evento nace de la intención de hacer una gran fiesta para los guatemaltecos alrededor de sus expresiones artísticas y culturales, hacerlos además partícipes de un terreno diferente, de dialogar con la mirada del otro. En un mismo lugar queremos medir la repercusión de diálogo entre distintas corrientes artísticas (teatro, pintura, música...). Pero también pretende (el festival) un posicionamiento gradual y que luego de algunos años vaya reafirmando una conciencia de la importancia de la cultura para el país. La expresión a través de cualquier actividad artística es un derecho.
De acuerdo, pero, ¿sobre qué tipo de ejes se mueve el festival?
– Bueno, principalmente celebrar la Revolución de Octubre. Los diez años de 1944-1954 son rememorados, si bien por un progreso político también por un aporte importante a la cultura. Las actividades no narran lo acontecido en aquellos diez años, no pretenden eso. Sin embargo, la reflexión se deposita en conversatorios con temas específicos: periodismo cultural, el aspecto económico de la cultura, interculturalidad en el futuro de Guatemala, el papel del artista en la sociedad...
cronológica, histórica y políticamente...
El arte, antes de un cambio, no es más bien un efecto colateral de su contexto inmediato.
– Piensa en los grupos artísticos tradicionales. Su tarea es preservar su cultura. Mientras hay otro tipo de artistas que busca la manera de innovar en lenguajes y contenidos. Pero hay otros además, que crean una revolución y grandes cambios culturales inmediatos. Bueno, a lo largo de la historia se han dado todas estas facetas pero yo creo que Guatemala vive un momento de efervescencia artística. Cotejado al conflicto armado es posible mencionar lo ocurrido después de Franco en España, o después del Muro de Berlín en Alemania. La zona sensible del arte responde a la esperanza y busca el futuro. En Guatemala hay una propuesta coherente en el arte que queremos presentar.
Mil eventos, ¿no? Existe el (entre comillas) “control de calidad” dentro del festival.
– Todo aquel que produce merece ser visto. Por ejemplo, la propuesta de cine de Ícaro presentará más de 90 producciones realizadas este mismo año.
¿Por qué la cultura se percibe como aquello que sólo le pertenece a cierto estrato social?
– Creo que hay gente que identifica a la cultura como un generador de pensamiento y sentido crítico. El fascismo odia la cultura…
…No obstante, las dictaduras han utilizado la cultura como forma de poder.
– La dictadura utiliza la cultura cuando la controla, la diseña o la censura. La cultura como expresión de libertad es enemiga del fascismo.
Entonces, ¿cómo funciona el poder de la cultura desde una democracia?
– Mira, desde la democracia, la cultura está supeditada como diálogo de dos condiciones: el Estado y el individuo. El Estado tiene la función de preservar el patrimonio general de la nación. Esa es su responsabilidad. Pero el poder creativo es de los individuos. El Estado debe propiciar este factor, hacerlo asequible. Y la cultura, en una atmósfera democrática, propicia circunstancias de desarrollo sostenibles.
Enlace Original:
http://www.elperiodico.com.gt/es/20091007/cultura/118519/